domingo, 9 de diciembre de 2007

La deficiencia auditiva en Venezuela. Una estimación para 2007.

Dr.Ramón Hernández Villoria
MédicoCirujano. Especialista en Foniatría (Patología de la Comunicación Humana). Magister Scientiarum en Lingüística.Profesor Titular de AUDIOLOGÍA y de FONÉTICA-FONOLOGÍA en el Instituto Venezolano de la Audición y el Lenguaje. Caracas, Venezuela.
Fecha de redacción final de este documento: octubre de 2007.


Introducción.
Debido a la escasez o virtual inexistencia de cifras oficiales acerca de la población con deficiencia auditiva en nuestro país, puse en línea en la www un documento en octubre de 2005 con una estimación basada en los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la población general estimada a esa fecha de 2005: 26.577.423 habitantes, y en las prevalencias publicadas por la National Association of the Deaf (NAD) de los Estados Unidos de Norteamérica.(Véase Hernández Villoria, R. (2005). La deficiencia auditiva en Venezuela. Una estimación para 2005. Documento en línea: [http://rhernandezv971.blogspot.com/2007/12/la-deficiencia-auditiva-en-venezuela.html]
En aquel entonces, debido a una premura por subir datos a la www, utilicé una metodología extremadamente simple para el cálculo de la población afectada por deficiencia auditiva, la cual no tomaba en cuenta algunos factores relevantes respecto a las diferencias socioeconómicas entre los Estados Unidos y Venezuela. En aquel documento me remitía solo a que “estas cifras se mantienen, con poco margen de variación para distintos países, con relativa independencia de su nivel de desarrollo”, lo cual no es rigurosamente cierto. En procura de mejorar la estimación, acudí a buscar información de origen más variado y, además, a considerar ciertos factores de distribución social que no había considerado anteriormente. Sin embargo, la información disponible en países con una estructura socioeconómica similar a la del nuestro, no es fácil de ubicar. Por ejemplo, solo están fácilmente disponibles datos de Brasil, Colombia y Ecuador, pero con el defecto de ser o muy parciales o muy generales. Otros datos son engorrosos de aplicar a la realidad venezolana, puesto que se expresan en unidades absolutas y no en tasas o porcentajes. En el caso de trabajar con cifras absolutas, se entiende que al referirse a un año específico, habría que buscar la población del año al cual hace referencia esa cifra absoluta en un país determinado, para luego calcular la prevalencia y entonces aplicar este resultado a la población venezolana, y he ahí lo engorroso del trabajo de cálculo. Hay otro inconveniente y es que la mayoría de las estimaciones de los países suramericanos tiene datos de los años 30, 40 o 50 del siglo pasado, cuando las condiciones socioeconómicas eran, con mucho, más precarias que en la actualidad.
El factor del nivel socioeconómico podría considerarse para el ajuste de las prevalencias esperadas, al tomar en cuenta que la pobreza está muy vinculada a un aumento de la incidencia de la otitis media crónica, una entidad patológica que deriva finalmente hacia la deficiencia auditiva moderada a severa. La pobreza también se relaciona con la dificultad para los cuidados prenatales, lo que evidentemente impacta en la cantidad de deficiencias congénitas por causas prenatales y no-genéticas. La pobreza igualmente tiene relevancia en las condiciones perinatales y los factores de riesgo auditivo que aparecen en esta crítica etapa. Es presumible entonces que las prevalencias estimadas o encontradas en países industrializados, y que oscila entre el 1 y el 2 % de la población en edad menor que 5 años, podría ser ligeramente más alta, pero sospecho que no muy lejos de ese 2%. Debemos recordar, aunque suene palmario, que 2 es el doble de 1, por lo tanto tendríamos el doble de individuos afectados en un grupo determinado, si optamos por el 2% como prevalencia estimada.
El factor genético en Venezuela tiene relevancia para algunas comunidades endogámicas geográficamente circunscritas y, en algunos casos, muy bien estudiadas, pero que evidentemente explican solo cierto tipo de problemas genéticos y no permiten ofrecer un panorama confiable de estos factores en la realidad nacional. Otro elemento, pero ya de carácter sociocultural, tiene que ver con la prevención de la exposición al ruido ocupacional. Las deficiencias auditivas inducidas por ruido laboral afectarían, obviamente, a los grupos etarios económicamente activos. Hay que referirse además al aumento de la expectativa de vida en Venezuela en la última década, lo cual incrementa la cantidad de personas en los grupos más longevos, grupos en los que la prevalencia de deficiencia auditiva es altísima.
Otro elemento a tomar en cuenta es la existencia de mejorías en las condiciones sanitarias poblacionales en las generaciones nacidas de 1950 a 1985, es decir, quienes ahora están entre 20 y 55 años. Para la población nacida entre 1985 y 2003 habría un impacto tremendo debido al fuerte deterioro del sistema público de salud, por lo que habría de esperar un aumento de las prevalencias asociadas a los factores de riesgo atribuibles a la pobreza (defectos congénitos, problemas de salud perinatales, otitis media infecciosa recurrente o crónica). Después de 2003 la relativa recuperación de algunos aspectos del sistema se salud, justificarían una prevalencia levemente menor para el grupo de menos de cuatro años de edad (0-4 años).
Con todos estas observaciones en mente, procedí a estimar las prevalencias por grupos etarios en dos pasos. El primero fue la aplicación simple de las prevalencia estimadas para U.S.A. Véase los Cuadros 1 y 1a. Luego efectué el ajuste de las tasas a partir de las observaciones expuestas, con los resultados en el Cuadro 2.








Puede observarse que la prevalencia total en la población difiere en + 0,52%, una vez realizado el ajuste. Aunque parezca pequeña la diferencia, ese porcentaje de diferencia implicaría, de no considerarlo, que estaríamos excluyendo de la cuenta a casi 143.000 personas. Por otra parte, si ese 0,52% aumentase en USA, implicaría la afectación de más de un millón de personas. En asunto de prevalencias ninguna diferencia es despreciable.

En conclusión, afirmo que la prevalencia de deficiencia auditiva en Venezuela es más alta que en los países industrialmente muy desarrollados, debido a todos aquellos factores de riesgo asociados a la pobreza. Desde el campo médico en general (médicos generales, de familia, pediatras) así como en el especializado (médicos foniatras, audiólogos, otólogos, ocupacionales), debemos apoyar todas las iniciativas de salud pública que tiendan a prevenir los problemas auditivos, puesto que se trata de problemas que afectan el grado de capacidad de los individuos para el desempeño social y generan costos tangibles e intangibles enormes en: compensación de la discapacidad a través de prótesis auditivas, educación especial, capacitaciones y reinserciones laborales, cirugías de implante coclear; realización de exámenes clínicos y paraclínicos; segregación y autosegregación de personas discapacitadas, y otros renglones más, acerca de los que apenas se comienza a tener conciencia y a dárseles publicidad en algunos círculos sociales, no así en los medios de difusión y comunicación social, para los cuales estos temas siguen siendo invisibles.

He procurado, en este pequeño trabajo, ser lo más riguroso posible. Mi intención es contribuir, a través de una metodología coherente, con la presentación de datos lo más aproximados posible a nuestra realidad nacional. Ha podido ocurrir que no tomase en cuenta algún factor o condición. En este sentido, debe entenderse el artículo como un documento para el debate científico y desearé toda crítica que contribuya con esa vía.

Referencias:
(1). Gallaudet 1986. Gallaudet Encyclopedia of Deaf People and Deafness. New York: McGraw-Hill.
(2). Turkington, Carol, and Sussman, Allen E. 2004. Encyclopedia of Deafness and Hearing Disorders, second edition, updated. New York: Facts on File.

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Hernández Villoria, R. (2007). La deficiencia auditiva en Venezuela. Una estimación para 2007. Documento en línea: [http://http://rhernandezv971.blogspot.com/2007/12/la-deficiencia-auditiva-en-venezuela_09.html
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